Page 15 - UNA REVELACION DEL CIELO Y EL INFIERNO
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Señor  JESÚS  que  estaba  de  nuestra  mano  que  conocía  los  pensamientos  le
                   preguntó y le dijo: Marcos para que quisieras volver a la tierra aunque fuera un
                   minuto  y  aquel  hombre  con  una  voz  solloza,  una  voz  tormentosa  le  decía: ‐
                   Señor yo daría lo que fuera por volver a la tierra aunque fuese un minuto tan solo,
                   tan solo para arrepentirme y ser salvo ‐ y  cuando el  Señor  escuchó la  voz  de
                   aquel hombre y sus palabras de sus llagas brotó sangre! y de sus ojos cayeron
                   lágrimas y el Señor le dijo: ‐ Marcos es tarde para ti, gusanos serán tu cama y
                   gusanos te cubrirán ‐ y cuando el  Señor  le  dijo  aquella  palabra  aquel  hombre
                   se  sumergió  para  siempre  en  este  lugar.  Salmo  18:9  “inclinó  los  cielos,  y
                   descendió; y había densas tinieblas debajo de sus pies”.

                   Llegamos también  a la sección de los borrachos y había una llama inmensa que
                   se  escuchaba  quemar  con  gran furia  y  aun  escuchábamos  millones  de  voces
                   pero  no  sabíamos  donde  estaban  todas  estas  personas  que  gritaban,
                   empezamos a mirar a nuestro alrededor y solamente  habían  llamas  y  llamas  y
                   una  llama  empezó  a  bajar  lentamente  y  vimos  una mesa de madera,  que el
                   fuego no la consumía, no la quemaba y sobre esta mesa había unas botellas
                   similares a la cerveza y se veían refrescantes  pero estaban llenas de fuego .

                   Allí  observamos  a  un  hombre,  este  hombre  estaba  totalmente  desecho,
                   lleno  de quemaduras, su ropa estaba llena de lodo, tenía poca piel, ya no tenía
                   ojos,  ya  no  tenía  boca,  su  cabello  estaba  totalmente  caído  y  calcinado  este
                   hombre así en esa condición nos podía ver,  y  extendiendo  su  mano  huesuda
                   empieza  aclamar  diciéndole:  ¡Señor  ten  misericordia  de  mi!,  ¡esto  duele!,
                   ¡esto  quema!,  ¡ten  misericordia  de  mi!,  ¡sácame  de  este  lugar!  y  el  Señor
                   mirándolo se conmovió y vimos que en nuestras manos habían sangre ¡, sangre
                   del Señor derramada al ver a este hombre lleno de llamas sufriendo.

                   En  ese  momento  este  hombre  se  dirige  a  esas  botellas  y  las  toma  con  su
                   mano  y  cuando  bebe  este  fuego  y  se   hace  el  contacto  de  los  huesos
                   quemados con la botella sale humo y hace  su  cabeza  hacia  atrás,  comienza  a
                   gritar  de  una  manera  como  nunca  lo  habíamos escuchado; lo hacía con tanto
                   dolor,  él  estaba  totalmente  destruido  y  se  veía  como  caía  este  “ácido”
                   haciéndole  daño,  quemando  su  tórax  y  veíamos  en  su  frente  un  número
                   taladrado:  el 666 y en su pecho tenía una placa en un metal que nosotros no
                   conocíamos nada le sucedía con el fuego, ni con los gusanos, y había en ella un
                   letrero que nosotros no entendíamos y el Señor  por  su  misericordia  nos  hizo
                   entender  decía:  “estoy  aquí  por  borracho”.  La  palabra de DIOS nos dice en
                   1corintios  6:10  “ni  los  ladrones,  ni  los  avaros,  ni  los  borrachos,  ni  los





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