Page 14 - UNA REVELACION DEL CIELO Y EL INFIERNO
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ellos conocieron de la palabra de DIOS.

                    Caminando  por  diferentes  lugares  el  Señor  nos  iba  mostrando  que  cada
                   persona tenía aproximadamente  seis  castigos  diferentes:  los  demonios,  su
                   propia  conciencia  que  para ellos es un tormento porque les recuerda cuando
                   les predicaron, los gusanos que recorrían todo su cuerpo, el fuego consumidor
                   que esta alterado en miles y miles de grados de calor, los espejismos ya que
                   veían manantiales de agua y cuando trataban de tomarla se convertía en fuego
                   y  sentían  una  sed  intolerable  además  de   los  castigos  que  cada  uno  recibe
                   según su pecado.

                   Esa es la recompensa que el diablo tiene para todos los que le buscan y para
                   todos los que lo siguen, dice la palabra del Señor en Apocalipsis 21: 8 “Pero los
                   cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros,
                   los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con
                   fuego y azufre, que es la muerte segunda”. Y allí en ese momento el Señor nos
                   permitió  ver  a  un  hombre  que  había  matado  a  seis  personas  y  aquellas
                   personas que había asesinado estaban a su alrededor y lo culpaban y le decían
                   por  tu  culpa  estamos  aquí  en  este  lugar,  por  tu  culpa  y  aquel  hombre  se
                   tapaba  sus  oídos  para  no  escucharlos  pero  no  podía  evitarlo  porque  en  el
                   infierno los sentidos se agudizan.

                   De allí pasamos a otro lugar mucho peor que todos los del infierno y vimos el
                   lago de fuego (el cual estaba sin estrenar) y al lado de este lago había otro lago
                   más pequeño donde habían millones y millones de personas quemándose en
                   aquel lugar y allí las almas  clamaban y le imploraban le pedían misericordia y le
                   decían  Señor:  ¡sácame  aunque  sea  un  momento  de  este  lugar!  ¡Dame  la
                   oportunidad  de  salir!  y  el  Señor  no  podía  hacer  nada  porque  su  juicio  está
                   establecido.

                    Y entre millones de personas nos permitió fijar nuestra mirada en un hombre
                   que  se  quedó  sumergido  hasta  la  mitad  de  su  cuerpo  y  conocimos  sus
                   pensamientos  y  aquel  hombre  se  llamaba  Marcos  quien  decía  con  sus
                   pensamientos algo que nos ha asombrado y que nos ha enseñado  una  lección
                   objetiva  de  la  vida  eterna  y  aquel  hombre  le  decía  a  nuestro compañero
                   Danilo R. con sus pensamientos: ‐ yo daría lo que fuera por ser tu , yo daría lo
                   que fuera por volver a la tierra aunque fuera un minuto y no me importaría ser el
                   hombre más miserable o mas enfermo o más odiado o más pobre de todos los
                   hombres  daría  lo  que fuera por volver aunque fuese un minuto a la tierra ‐ y el






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