Page 11 - UNA REVELACION DEL CIELO Y EL INFIERNO
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de  salir  de  este  lugar!,  ¡Señor  sácame  y  contare  al  mundo  que  este  lugar  es
                   real!, habían miles de hombres, mujeres y jóvenes en aquel lugar.
                   Vimos los homosexuales, los borrachos, maldicientes, chismosos, mentirosos,
                   fornicarios,  adúlteros  entre  otros  y  una  cantidad  de  personas  clamando  en
                   aquel tormento tan terrible; algo que nos asombró grandemente era ver como
                   sus cuerpos estaban destrozados y por las cuencas de sus ojos salían gusanos y
                   se les metían por su boca y salían por sus oídos y penetraban todo su cuerpo
                   para que se cumpla la palabra de DIOS en el libro de Isaías 66:24 “Y saldrán, y
                   verán  los  cadáveres  de  los  hombres  que  se  rebelaron  contra  mi;  porque  su
                   gusano  nunca  morirá,  ni  su  fuego  se  apagara,  y  serán  abominables  a  todo
                   hombre) y en Marcos 9:44 donde dice el Señor JESÚS (Donde el gusano de ellos
                   no muere, y el fuego nunca se apaga”.

                   Caminando con el Señor vimos una pared inmensa donde se veían cantidad de
                   personas  colgadas  de  sus  cráneos  con  ganchos  y  de  sus  manos  con  unos
                   grilletes que los sostenían en aquella pared con llamas donde habían muchas
                   almas el Señor nos llevó   frente a una de aquellas  llamas:  esta  llama  empezó
                   a  bajar  lentamente  y  vimos  una  persona  que  cuando  comenzó  a  hablar
                   supimos  que  era  un  hombre,  este  hombre  tenía  en  su  cuerpo  una  vestidura
                   sacerdotal  totalmente  destrozada  y  sucia  en  medio  de  aquella  vestidura
                   recorrían gusanos por todo su cuerpo, que se veía destrozado completamente
                   por el fuego,   sus ojos estaban totalmente desorbitados, su carne se caía al
                   piso y volvía y se le pegaban a sus huesos y sus huesos estaban ya quemados,
                   esqueléticos.

                   Este  hombre  cuando  vio  al  Señor  le  decía:  ¡Señor  ten  misericordia  de  mi!,
                   ¡sácame  de  este  lugar  aunque  sea  un  instante  aunque  sea  un  minuto!,  él
                   tenía  una  placa  en  su  pecho  que  decía  estoy  aquí  por  ladrón,  cuando  el
                   Señor  se  le  acercó  le  dijo:  ¿cómo  te  llamas?  Él  le dijo  Andrés, yo me llamo
                   Andrés Señor, el Señor le dijo: ¿hace cuanto tiempo estas aquí?
                   él le dijo: Señor hace mucho tiempo y el empezó a contar su historia y decía
                   que  en  la  iglesia  católica  a  la  que  el  servía  él  recogía  los  diezmos  y  reunía
                   mercados para los pobres y se  los  robaba  entonces  el  Señor  con  su  mirada
                   tierna  y  de  autoridad  le  dijo: ‐Andrés, alguna vez te predicaron la palabra?‐  El
                   le  dijo ‐  sí  señor  una  mujer  cristiana  fue  a  mi  iglesia  católica  y  me  predico  la
                   palabra de DIOS pero yo no quise aceptar yo no quise creer pero ahora sí creo
                   ahora si sé que esto es verdad, ¡Señor sácame de aquí aunque sea un momento!.

                    Los  gusanos  recorrían  todo  su  cuerpo,  entraban  por  sus  ojos,   salían  por  la





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