Page 10 - UNA REVELACION DEL CIELO Y EL INFIERNO
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vuestras  hijas;  vuestros  ancianos  soñaran  sueños,  y  vuestros  jóvenes  verán
                   visiones.

                   En  ese  mismo  instante  sucedió  algo  extraño:  las  paredes  del  cuarto
                   desaparecieron  literalmente,  todo  se  oscureció  y  apareció  allí  en   medio  del
                   cuarto una roca sobre la cual el Señor (que estaba con nosotros) nos hizo subir;
                   Se abrió en el piso un hueco gigante, negro, horrible y en ese mismo instante
                   comenzamos a caer por aquel túnel profundo y oscuro que conducía al centro
                   de la tierra: era una oscuridad tenebrosa, sentíamos temor, sentíamos miedo y
                   le  decíamos:  Señor  ¡no  queremos  ir  aquel  lugar!  ¡No  nos  lleves  allá!  ¡Señor
                   sácanos de aquí! y el Señor nos decía con una voz hermosa: ‐ es necesario que
                   vean  y  cuenten  ‐  miramos  hacia  atrás  y  advertimos  que  había  un  ángel  tras
                   nosotros  y  en  un  tramo  del  camino  volteamos  a  observar y  ese  ángel  ya  no
                   estaba, nos llenamos de mucho temor y mirando al Señor dijimos: Señor
                   ¿Dónde está el ángel?, ¿por qué no viene tras nosotros?, y ÉL nos dijo: es que él
                   no puede entrar a donde tú y yo vamos.

                   Y en aquel túnel oscuro como en forma de cuerno empezamos a ver sombras,
                   demonios y figuras que se movían de un lado a otro y sentíamos un tenebroso
                   vacío y mucho temor, en cuestión de segundos llegamos a una caverna, a unas
                   puertas  horribles:  eran  como  laberintos  y  no  queríamos  entrar  allí,
                   empezamos  a  percibir  un  olor  muy  desagradable  y  al  entrar comenzamos a
                   observar aquello tan terrible: imágenes desastrosas, aquel lugar lleno de llamas
                   y en  medio  de  las  llamas  las  figuras  de  miles  de  personas  en  tormento!  fue
                   algo sorprendente; no queríamos ver aquello que nos estaba mostrando, solo
                   queríamos escapar pero sabíamos que  la  única  manera  de  salir  de  allí  era  a
                   través de JESUCRISTO de quien estábamos tomados de la mano.

                   Cuando llegamos, este lugar tembló y los demonios salieron a esconderse de
                   la presencia de nuestro Señor JESUCRISTO y vimos como  se abrió un camino
                   sobre  las  llamas  de  fuego  y  supimos  que  aquel  lugar  estaba  dividido  en
                   “secciones de sufrimiento”.

                   Una de las primeras secciones que el Señor nos permitió ver fue el valle de las
                   pailas así  lo llamamos  nosotros  y  allí  había  millones  de  pailas  incrustadas  a
                   nivel del suelo cada una de ellas hervía con lava por dentro y en cada una de
                   ellas  había  una  alma  que  había  muerto  e  ido  al  infierno  y  aquellas  almas
                   cuando vieron al Señor comenzaron a clamar y le decían:
                   ¡Señor ten misericordia!, ¡Señor sácame de aquí!, ¡Señor dame una oportunidad






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