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MINLUZNACIONES
Boletín Internacional
HACIA TODA LA VERDAD -1
HACIA TODA LA VERDAD - 1


Jesús le contestó: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.

(Juan 14:6)




Pocos negarían que las denominadas "congregaciones" de hoy día, están notablemente lejos de la Iglesia de hace 2000 años, que puso el mundo al revés por el poder de Dios. Esta discrepancia ha dado lugar a unos amplios discursos y escritos sobre la reforma de la Iglesia, con la esperanza de recuperar la dinámica que ésta ha perdido. Hay un problema principal en todo esto. La mayoría de estas enseñanzas y escritos se basan en la suposición de que si encontramos el patrón correcto, o el régimen correcto, experimentaremos la vida y el poder que conocieron los primeros creyentes.

Esta mentalidad de “campo de sueños”, “edifícalo y vendrán” es el típico ejemplo del carro que empuja al caballo.
En toda la creación de Dios, la vida precede a la forma y la función. Latente en el interior de la bellota, está el poderoso roble. El reino de Dios no es una excepción a esta regla. Lo que en un principio no parece más sustancial que una semilla de mostaza, difícil de ver y de manejar, con el tiempo y las condiciones correctas, crece para convertirse en la mayor de las plantas. Así es con las cosas de Dios.

La vida precede a la forma y a la función. Toda forma y función de la iglesia primitiva era la expresión de la vida que fluía desde el interior. No intentaron ser la Iglesia. Esto era lo último que había en sus mentes. No eran gente meramente de iglesia. Tampoco era gente sin iglesia. No iban por ahí para predicar “iglesia” ni para tener seminarios sobre estructuras de iglesias o crecimiento de iglesias apropiados. No. El enfoque de estos primeros creyentes estaba puramente en el Cristo viviente, por Su Espíritu, en medio de ellos, individual y corporativamente. Estaban siendo nutridos y conformados al plan y al propósito divinos por la vida del Espíritu. Seguían a Cristo y eran conscientes de Su promesa.

“Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no estará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida.” Fíjate en las palabras, “la luz de la vida”.


Juan comienza su evangelio diciendo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios y el verbo era con Dios… En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:1 y 4).


Hay en estos versículos una verdad muy importante que se ha perdido en gran medida en la Iglesia del día presente, y que tiene que ser recuperada si es que vamos a conocer una verdadera reforma de Iglesia. ¡La Vida ES la Luz! El entendimiento espiritual solo viene por medio de la unión con la vida divina y esa vida  está en el Hijo. “El que tiene al Hijo tiene la Vida…” Hasta que el hombre no tenga residiendo en él mismo la vida de Dios, del Cristo viviente, no podrá conocer Su luz, porque la oscuridad del hombre caído no puede comprenderla. (Juan 1:5). El salmista escribió, “Porque en Ti está la fuente de la VIDA: en tu luz veremos la luz” (Salmos 36:9). Los que siguen el impulso interior del Espíritu de Cristo nunca andarán en oscuridad porque conocerán la Luz que procede de la Vida.


Creemos que la cristiandad ha elevado el conocimiento de cabeza del mundo (la letra), hasta un lugar que ha usurpado el conocimiento experimental de la Palabra viviente (Jesús). Las palabras de Jesús a los fariseos suenan hoy tan verdaderas como siempre: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” (Juan 5:39-40).


Cualquiera que utilice la Biblia meramente como un libro de normas, no comprende el propósito divino de la Escritura. “El Testimonio de Jesús es el Espíritu de la profecía”. Sea cual sea nuestra doctrina, si no nos dirige a un conocimiento íntimo de Cristo, pierde el objetivo de Dios completamente. Las Escrituras fueron escritas para que podamos “creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios”, y para que creyendo, podamos “tener vida en Su nombre”. Las Escrituras apuntan a Jesús, y sin embargo, que triste que muchos rehúsen venir a Él. No podemos encontrar evidencia de que Jesús enseñara a Sus seguidores a vivir estrictamente conforme a un libro de reglas. Lo que si dijo es que Dios dio las Escrituras del Antiguo Testamento para traer al lector a Él mismo. Del mismo modo, los Evangelios y las Epístolas no son libros de normas por las que intentamos de forma independiente y sistemática, acercarnos a Dios por nuestros propios méritos. Son testigos de Él, por cuya sangre somos aceptos en el amado. Cristo es la sustancia de la que testifican las Escrituras. Las Escrituras son un espejo que refleja Su imagen. Fueron dadas para verificar la existencia y la realidad de una Persona y para llevar a los lectores a dicha Persona.

El viejo odre del Judaísmo no podía contener este Nuevo Vino, que se expandía sin cesar, y que reventaba continuamente los patrones previos. Esto fue bastante revolucionario incluso para estos primeros creyentes. Esto exigía un constante ensanchamiento y una reforma interminable para los propósitos que iban revelándose de Dios. Esto fue especialmente cierto de los creyentes de Jerusalén, que al principio se aferraban a muchas de las tradiciones del Judaísmo.

La verdadera reforma de iglesia, avivamiento, o como quieras llamarlo, no tiene nada que ver con tener el patrón correcto. No comprender esto ha llevado a muchos  reformadores a quedarse cortos de los propósitos y del corazón de Dios en el pasado.


La verdadera reforma no es recuperar un patrón previo, sino la restauración del lugar correcto del Espíritu como líder de la ekklesia de Cristo. El que tenga oídos, oiga lo que Espíritu dice a las Iglesias. Incluso el Antiguo Testamento testifica de esta gran necesidad que únicamente puede satisfacer nuestra hambre, “… no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de la boca del SEÑOR.”

Esta es la reforma que se necesita desesperadamente hoy—vivir por cada palabra que salga, momento a momento, de la boca de Dios. Tenemos que dejar de intentar aparentar o de actuar como la iglesia, y dejar que el Padre de a luz una expresión global de Su Hijo en y por medio de nosotros por Su Espíritu. La Vida de Jesús trae la Luz, a lo que seguirán la forma y la función, pero ése no será nuestro hacer. El niño hombre que nace tendrá el ADN de su Padre. ¿Es presunción creer que con el tiempo y la nutrición adecuados, el niño finalmente tomará la semejanza y las pasiones de Su padre? Lo vemos todo el tiempo en el ámbito de lo natural. Lo mismo sucede con Dios y con Su familia. “Los que son concebidos y dados a luz por Dios, no practican el pecado. ¿Cómo podrían practicarlo? La simiente de Dios está en lo profundo de ellos, convirtiéndolos en lo que son. No está en la naturaleza de aquel que es engendrado por Dios practicar y hacer alarde del pecado” (1ª Juan 3:9). La Iglesia engendrada por Dios no puede seguir practicando nada que no sea consistente con la Simiente o con el principio divino de la vida en sí. Cuando se vive y se guarda la verdadera naturaleza de esta simiente divina, emerge la verdadera vida y la luz.


Jesús preguntó a un maestro de Israel que vino a Él de noche, “¿Eres tú maestro en Israel y no entiendes estas cosas” ¿Qué es lo que Nicodemo encontraba tan difícil de entender? Jesús había introducido un concepto que hab ía desafiado el fundamento mismo de la teología aceptada comúnmente, dejando a Nicodemo murmurando.

“¿Cómo pueden ser estas cosas?” “No te maravilles de que te dije que hay que nacer de nuevo”, dijo Jesús. “El viento sopla de donde quiere y oyes su sonido, más ni sabes ni de donde viene ni a donde va. Así es con todo aquel que nace del Espíritu.” (lee Juan 3:7-10).

Al observar a muchos en la iglesia hoy, parece que nada haya cambiado realmente a lo largo de los últimos 2000 años. La misma mentalidad que paralizó a Nicodemo sigue paralizando a los Cristianos. La soberanía del Espíritu sigue siendo un concepto de lo más desconcertante para los que dependen de libros de oraciones, homilías, y boletines dominicales que les digan qué orar, qué creer, qué decir y qué es lo siguiente que viene. Se horrorizan ante el mero pensamiento de que el Espíritu de Dios sople quiera o no quiera entre ellos, conforme a Su propio curso y tiempo impredecibles. El entorno con el que estamos tan familiarizados es muy distinto de la Iglesia que fue llevada delante de los magistrados y potestades y que dependía únicamente del Espíritu para hablar por ellos y a través de ellos sin un pensamiento previo. Cristo había prometido a estos creyentes indoctos, “Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.” (Mateo 10:19-20).


Cuando escuchamos la palabra reino, ¿se llena nuestra mente de imágenes de castillos y atrios, de reyes y de bufones? ¿Pensamos en la gloria de reinos ancestrales como Babilonia, con sus jardines colgantes y sus majestuosos pórticos? ¿Se van nuestros pensamientos a los faraones de Egipto y a las maravillas arquitectónicas de las pirámides? ¿Pensamos en la grandeza de Grecia o quizás en el poder militar de Roma?


Los trazos visibles de estos grandes imperios de la antigüedad se ven aún por todo el mundo. Han dejado su marca sobre la sociedad, no solo en las ruinas de sus civilizaciones sino en el legado de sus religiones y gobiernos que aún empapan nuestra forma de pensar. También dejaron su marca en la cristiandad y aunque puede que no lo sepamos, se han convertido en una medida para definir el reino de Dios.


Cuando los fariseos Le preguntaron sobre el tiempo de la venida del Reino de Dios, Jesús les contestó:
“El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo
aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre
vosotros.” (Lucas 17:20-21)


Hannah Whitall Smith definió el Reino de Dios como:
“El lugar o condición en la que Dios gobierna, en la que es hecha Su voluntad… un reino interior, no exterior… su reino no es en una exposición exterior, sino en poder interior.”

El Reino de Dios es el área o la esfera en la que Dios tiene una posición preeminente. El Reino de Dios es Su naturaleza revelada en nosotros. Este tesoro se encuentra en vasos terrenales. El Reino de DIOS es una persona: JESUCRISTO.


Pablo definió el Reino de Dios como “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.” (Romanos 14:17). No es un régimen terrenal.

El Reino de Dios es un reino celestial, GOBERNADO DESDE EL CIELO. Por tanto, es también llamado “el Reino de los Cielos”.
La palabra cielo deriva de la palabra griega “ouranous”, que hace referencia a la morada eterna de Dios, una dimensión que existe más allá del orden natural de lo físico, terrenal o del ámbito mortal. (Mateo 5:16; 12:50, Apocalipsis 3:12, 11:13, 16:11, 20:9). El Hijo de Dios descendió del Cielo para hacerse carne. Juan se refería a Jesús cuando dijo, “el que viene del Cielo es sobre todos” (Juan 3:31).


Caminar en el Reino de Dios es vivir en los cielos, sentados con Cristo en lugares celestiales. (Efesios 2:6). Es vivir por el poder del cielo, porque el Reino de Dios viene con poder (lee Marcos 9:1). Es poner nuestros afectos sobre las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de la mano de Dios.(lee Colosenses 3:1-3).

El Reino de Dios es un reino celestial, gobernado desde el cielo, en contraste con los reinos del mundo, kosmos, que están gobernados por el dios de este mundo. Estos dos reinos se levantan uno contra otro en competición por el más alto premio —
las almas de los hombres mortales. El Reino del Príncipe de Paz sufre violencia y el vencido príncipe de los principados, las potestades y gobernadores del sistema del kosmos tratan vanamente de conquistar el reino del Cielo por la fuerza.

Jesús habló de este príncipe en Juan 14:30. “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”

SATANÁS ES EL PRÍNCIPE/GOBERNADOR DE ESTE MUNDO y la prerrogativa de sus gobernadores (griego arche) es levantar los perímetros y el estilo de su reino como a ellos les plazca. El príncipe de este mundo ha ordenado su reino de manera que sirva
a sus intereses. “La corriente de este mundo es conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia.” (Lee Efesios 2:2-3).

La palabra mundo en estos pasajes es una traducción de la palabra griega kosmos, que significa orden de sistema o arreglo. W.E. Vine define al kosmos “como la presente condición de los asuntos humanos, alienados de y en oposición a Dios.” Por tanto, el mundo al que Jesús hacía referencia no es la creación de Dios sino la vanidad a la que ha sido sujeta la creación, un sistema de gobierno bajo el que toda la creación, incluida la humanidad, gime hasta este mismo día. (Lee Romanos 8:20-
22). La meta principal del príncipe de este mundo es que la gente rechace el gobierno de Dios y abrace el curso de este mundo—que funciona conforme a los principios gubernamentales de Satanás. Cuánto más impías sean las personas, más probable será que asumen una forma de gobierno abusiva, jerárquica y totalitaria. Dónde no reina el Espíritu de Dios, hay tiranía, pero donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. La historia no falla en no dar ni una sola excepción a esta regla. Donde la iglesia ha fallado en demostrar esta libertad y liberación, en su lugar lo que ha manifestado ha sido el principio gobernante del anticristo.

Para comprender la enemistad entre los reinos de este mundo y el Reino de Dios, debemos entender que son esencialmente diferentes y antagonísticamente opuesto, no solo en estilo exterior (reyes, príncipes, legiones, etc) sino en esencia. La monarquía (el gobierno de alguien dominante) y la democracia (el gobierno de las masas), ambos se oponen espiritualmente a la Teocracia (el gobierno directo de Dios), y como testifica la historia, tienen tendencia a ceder más que una resistencia pasiva al Reino de Dios. Aunque los gobiernos de este mundo están constantemente en guerra unos con otros, está unidos en una cosa. Están unidos en sus esfuerzos, como los escribas y fariseos, por romper los vínculos y arrojar las cuerdas del reino de Dios y de Su ungido.

En estos últimos días, los reinos del mundo una vez más se unirán en un gobierno mundial, y fieles a su naturaleza, buscarán sistemáticamente desechar el gobierno de Dios. ¡Rugirán contra ello! ¡Mira a tu alrededor! Ya está sucediendo incluso en nuestra
amada América. ¿Por qué? Esta es la naturaleza de los gobiernos mundanos. Queramos admitirlo o no, nuestros padres fundadores enmarcaron la constitución con el propósito expreso de proteger al pueblo del gobierno, haciendo que el gobierno
sirviera al pueblo. Ciertos hechos han probado que esto ya no es el caso...


La victoria del Cordero – “Yo he vencido al mundo”
¡Había algo nuevo en el aire! Los tonos estruendosos de una voz solitaria resonaban por las colinas y los valles de las regiones desiertas de Judea. “¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!” (Mateo 3:1). La manifestación de Juan el Bautista marcó una nueva era en la economía de Dios. Desde ese momento en adelante, el reino de Dios ha sufrido una creciente resistencia por parte de gente violenta. Este precursor del Rey declaró la cercanía del reino. El Rey de Gloria estaba a punto de venir a Sion. Pero no como algunos los esperaban. Vino a los suyos pero los suyos no le recibieron. Él no fue en absoluto nada de lo que ellos esperaban.

Esperaban a un Mesías conquistador que vendría en poder militar para romper el yugo de la ocupación romana. Para decepción de ellos, Jesús vino como un cordero que mostró poco interés en conquistar Roma o en la salvación física de la nación de Israel. ¡Si! Vino a hacer guerra y a librar a los cautivos pero pocos conocieron la verdadera naturaleza de la guerra y menos aún fueron conscientes de su propia cautividad. Pocos conocieron el terreno de batalla en el que esa guerra sería librada.

No fue el imperio Romano lo que resistió la venida del reino de Dios, sino otro enemigo completamente distinto. Jesús vino a llevar cautiva la cautividad por los medios más extraños que el mundo jamás había visto. No vino a conquistar y a
subyugar sino a destruir principados y liberar a los cautivos.

Jesús fue resistido por violentos todo el tiempo. Cuando predicaba del rollo de Isaías en su propia aldea, hombres violentos de la sinagoga trataron de matarlo. Cuando alimentó a las multitudes, trataron de hacerle rey por la fuerza, pero no hay acceso
al reino de Dios por medios humanos o carnales. No tenían poder sobre Jesús. Jesús fue rechazado de los hombres por to mar en debilidad, el poder sobre este mundo caído, rehusando adoptar sus medios de poder. Por esta razón el mundo Le odió. Por
esta razón se amotinan las gentes.

Jesús fue Emanuel, “Dios con nosotros”. Dios viene en la carne. Vino en la carne para ser ten tado (Mateo 4:1, Hebreos 2:18) y venció al pecado en la carne. Consecuentemente, “… no tenemos un sumo sacerdote que no se compadezca por nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15).
Jesús dijo, “… él (el príncipe de este mundo) no tiene poder sobre mi.” (Juan 14:30— Traducción literal de la versión inglesa King James). Estas palabras merecen nuestra atención. La nueva Versión King James dice, “… él nada tiene en Mí.”...



¿Estás seguro que el reino de DIOS que te han predicado corresponde al expresado por el SEÑOR JESUCRISTO? El primer exponente en el Reino se llama la Justicia. El evangelio es un asunto de Justicia y de cómo DIOS trabaja con ella.
Estás obrando en justicia, después de que DIOS aplicara Su justicia a CRISTO?. El reino de DIOS no se trata de vestir, ni de comer, no es un "reinado de belleza", se trata de hombres y mujeres que van en la sangre del Cordero de DIOS!!, del cordero!!.

El ESPÍRITU SANTO indica que en estos tiempos hay gran apostasía y engaño. Pero DIOS desea librarnos y conducirnos a TODA LA VERDAD para poder ser libres. ¿Se lo permitirás?.



No es hora de buscar activismo, patrones, modelos, moldes, seminarios, congresos, institutos, escuelas?, amados, es hora de buscar a DIOS!!!... de prepararse directamente con CRISTO!, viene tribulación y angustia!, viene la respuesta de DIOS al clamor de sus hijos... VEN PRONTO SEÑOR JESÚS!.



QUE SEA DIOS QUIEN SIEMPRE NOS GUIE Y NOS EDIFIQUE EN SU VERDAD Y EN SU AMOR.


Dios te continúe bendiciendo,

Jenny y Hugo G.
Bajo la Cobertura de JESUCRISTO a través de la I.R. JESUCRISTO REY DE REYES
Bogotá - Colombia

Bibliografía:
- BIBLIA Reina Valera 1960 

- George Davis y Michael Clark. El Reino ó el Kosmos. A toda la Verdad.

¡ AVISO URGENTE E IMPORTANTE !
(Sigamos predicando, orando, clamando e intercediendo por arrepentimiento genuino en cada nación ante próximos eventos históricos de Juicio a las naciones - antes del arrebatamiento) y preparémonos para estar listos y ser respuesta cuando las personas que no conocen a CRISTO ante su perplejidad, asombro y angustia le busquen !. LA IGLESIA TIENE LA  RESPUESTA!).



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